Chorro polar
Se sitúa habitualmente entre 45° y 65° de latitud. Es muy variable, está ligado al frente polar y responde con intensidad a la baroclinicidad. Su núcleo suele rondar 9 km.
Estructura, origen dinámico, relación con el gradiente térmico, ondas de Rossby, frentes, borrascas y diagnóstico operativo en 300 y 200 hPa.
La corriente en chorro es una banda relativamente estrecha de viento máximo situada cerca de la tropopausa. En latitudes medias fluye predominantemente de oeste a este, posee grandes gradientes horizontales y verticales de velocidad y puede extenderse miles de kilómetros alrededor del hemisferio. El núcleo suele encontrarse aproximadamente entre 9 y 12 km, aunque el nivel varía con la latitud, estación y estructura térmica.
La corriente no es un tubo material continuo. Es una región móvil de máximos de viento definida mediante isotacas. Dentro de ella aparecen máximos localizados llamados jet streaks, mientras que el eje de mayor velocidad se denomina jet core.

La causa inmediata del fuerte viento en altura es la variación horizontal del espesor de las capas atmosféricas. Una columna cálida es más gruesa que una fría. Por ello, las superficies de presión se inclinan con la altura y aumenta el gradiente horizontal de geopotencial.
La relación de viento térmico conecta el gradiente horizontal de temperatura con la cizalladura vertical del viento geostrófico:
En el hemisferio norte, el viento térmico deja el aire frío a su izquierda. Cuanto mayor es el contraste térmico meridional, mayor es la cizalladura vertical y más intenso puede ser el chorro.
En un tramo recto, el viento se aproxima al equilibrio geostrófico entre la fuerza del gradiente de presión y Coriolis. En tramos curvos interviene además la aceleración centrípeta y se habla de equilibrio de gradiente.
La corriente polar se vincula a la zona baroclina del frente polar. La corriente subtropical responde también al transporte de momento angular de la rama superior de la célula de Hadley y a la dinámica de ondas.
Consecuencia estacional: en invierno aumenta el contraste entre latitudes polares y subtropicales, por lo que el chorro polar suele ser más intenso y desplazarse hacia latitudes menores.
La tropopausa suele estar más baja en el lado frío y más alta en el cálido. Cerca del frente polar puede aparecer una discontinuidad o pliegue de tropopausa, capaz de transportar aire estratosférico de alta vorticidad potencial hacia la troposfera.

Se sitúa habitualmente entre 45° y 65° de latitud. Es muy variable, está ligado al frente polar y responde con intensidad a la baroclinicidad. Su núcleo suele rondar 9 km.
Se encuentra cerca de 25°–35°, especialmente bien definido en el hemisferio invernal. Es más alto, próximo a 12 km, y está relacionado con la rama superior de Hadley.
Ambos chorros pueden aproximarse o fusionarse. El acoplamiento de máximos puede reforzar divergencia superior y favorecer desarrollos ciclónicos o convectivos.
No existe una velocidad umbral universal. La identificación depende del contexto y de la densidad de isotacas. En análisis operacional son frecuentes contornos de 70, 90, 110 y 130 kt.
La corriente en chorro no fluye de forma zonal permanente. Desarrolla ondas planetarias por la variación del parámetro de Coriolis con la latitud, la conservación de vorticidad potencial, la inestabilidad barotrópica y baroclínica, y el forzamiento de grandes cordilleras y contrastes tierra-mar.

Las perturbaciones de latitudes medias tienden a desplazarse dentro del flujo rector de niveles medios y altos. La posición del chorro condiciona la trayectoria de borrascas, frentes y masas de aire.
La divergencia en altura asociada a la circulación ageostrófica puede retirar masa de una columna y favorecer caídas de presión si existe acoplamiento con una anomalía inferior y baroclinicidad suficiente.
Una vaguada favorece irrupciones frías en su parte posterior y advecciones cálidas delante. La posición respecto al eje ayuda a interpretar cambios de temperatura y estabilidad.
El chorro no produce lluvia por sí mismo. Puede suministrar forzamiento ascendente, pero hacen falta humedad, inestabilidad, convergencia o relieve. Los máximos locales se analizan en la página de Jet Core y Jet Streak.
Regla de calidad: un mapa de viento no basta para atribuir un episodio. El diagnóstico debe ser tridimensional y temporal, apoyado en reanálisis, satélite, sondeos y observaciones.