Inestabilidad
Una parcela levantada debe conservar flotabilidad positiva. CAPE cuantifica energía potencial disponible, pero no determina por sí sola la intensidad final.
Guía técnica y divulgativa para interpretar los procesos que organizan el tiempo, desde la circulación en altura hasta la convección, la orografía y los temporales mediterráneos.
Una DANA es una circulación ciclónica cerrada que queda aislada de la circulación general en niveles altos. Suele originarse cuando una vaguada muy amplificada se estrecha y termina separándose del flujo principal, dejando aire relativamente frío y una anomalía de vorticidad en altura.
El aire frío en altura incrementa el contraste térmico vertical. Si además hay aire cálido y húmedo en capas bajas, convergencia y un mecanismo de ascenso, puede desarrollarse convección profunda. La posición exacta de la DANA respecto al flujo húmedo y a las zonas de divergencia en altura resulta decisiva.
DANA no equivale automáticamente a inundación. Algunas producen poca precipitación y otros episodios torrenciales ocurren sin una DANA.
La corriente en chorro es una banda relativamente estrecha de vientos fuertes próxima a la tropopausa. En latitudes medias suele fluir de oeste a este y aparece asociada a fuertes gradientes horizontales de temperatura y a una marcada cizalladura del viento.
Sus meandros separan dorsales y vaguadas y modulan el transporte de masas de aire. La corriente polar tiende a intensificarse en invierno, cuando aumenta el contraste térmico meridional.
El jet core es el eje o región de mayor velocidad dentro de la corriente en chorro. Un jet streak es un tramo localizado en el que la velocidad es superior a la de los sectores próximos. Al entrar y salir de este máximo, las parcelas experimentan aceleraciones que inducen componentes ageostróficas, convergencia y divergencia en altura.
En un chorro recto o débilmente curvado del hemisferio norte, las regiones de salida izquierda y entrada derecha suelen resultar favorables para divergencia en altura y ascensos. Las regiones opuestas tienden a favorecer convergencia y subsidencia. El patrón real cambia si el chorro es curvo, confluyente, difluente o interactúa con otro máximo.
Los cuadrantes son una herramienta conceptual, no una regla automática. Para diagnosticar ascensos deben considerarse curvatura, advección de vorticidad, advección térmica, estabilidad y estructura tridimensional.
Son ondulaciones de gran escala de los vientos del oeste, ligadas a la variación del efecto de Coriolis con la latitud y a la conservación de la vorticidad potencial. Las dorsales transportan aire cálido hacia latitudes mayores y las vaguadas facilitan penetraciones de aire frío hacia el sur.
Cuando una onda se amplifica y evoluciona hacia una ruptura, puede formar bloqueos, depresiones aisladas o intercambios intensos de masas de aire.
La ciclogénesis es la formación o intensificación de una circulación ciclónica. En latitudes medias intervienen el contraste térmico, la advección de vorticidad, la divergencia en altura, los flujos de calor y humedad y la liberación de calor latente.
Cuando la evacuación de masa en altura supera la convergencia en niveles bajos, la presión superficial puede descender. El sistema evoluciona de forma tridimensional, con inclinación vertical de las anomalías y posterior maduración u oclusión.
Una parcela levantada debe conservar flotabilidad positiva. CAPE cuantifica energía potencial disponible, pero no determina por sí sola la intensidad final.
Una capa baja húmeda reduce la altura de condensación y alimenta corrientes ascendentes y precipitación.
Frentes, convergencias, brisas, relieve o dinámica en altura pueden iniciar el ascenso hasta superar la inhibición.
El cambio del viento con la altura organiza la tormenta, separa corrientes ascendentes y descendentes y puede favorecer rotación.
Fuertes ascendencias mantienen hidrometeoros en regiones subfundidas, donde crecen antes de caer.
El aire enfriado por evaporación y arrastre de precipitación acelera hacia el suelo y se propaga como frente de racha.
La precipitación puede intensificarse cuando un flujo persistente de levante aporta humedad y converge cerca de la costa o contra las sierras. Una baja en superficie, una DANA o una vaguada pueden reforzar el ascenso, pero la distribución final depende de la orientación del viento, la estabilidad y la orografía.
La regeneración de células sobre una misma zona, conocida como formación retrógrada o back-building, eleva el riesgo de acumulaciones muy altas.
El aire obligado a ascender por una montaña se expande y enfría. Si alcanza saturación, forma nubosidad y puede precipitar. Al descender por sotavento se comprime y calienta, llegando más seco y, con frecuencia, más cálido.
En atmósferas estables y con viento perpendicular a la sierra pueden generarse ondas de montaña, rotores y aceleraciones locales. La magnitud depende del perfil vertical del viento, la estabilidad y la geometría del relieve.